Video llamadas
El tema de las videollamadas me parece una chorrada desde hace bastante tiempo. Vale que al principio puede hacer ilusión, por aquello de poder ver a la otra persona con la que uno habla, y poder decir aquello de la tecnología avanza que es una barbaridad, oyesss, pero a efectos prácticos, en casos “normales”, no tiene ninguna ventaja real.
En casi todos los artículos con estudios sobre la videoconferencia que he leído, acaban concluyendo que la videoconferencia no ayuda a trabajar mejor. Uno de los problemas es el hecho de estar mirando la jeta de una persona que no te está mirando a la cara, sino a su cámara, que en ocasiones está en algún lugar de la mesa, a la altura del ratón, por lo que el efecto psicológico de hablar a alguien a la cara (aunque sea a través de una pantalla) se pierde por completo.
Pero en lo que realmente no veo utilidad es en las videollamadas por teléfono móvil. Reconozco que en algunos casos puede ser útil pero en general uno no necesita ver la jeta de la otra persona cuando habla por teléfono, aparte de inutilizar por completo las ventajas de un manos libres.
El otro día, sin embargo, descubrí una utilidad de las videollamadas que no se me había ocurrido y que, muy posiblemente, tampoco se les ocurrió a los fabricantes de móviles y operadoras cuando decidieron liarlo todo para poder ofrecer servicios de videollamadas. Resulta que al subir al metro vi a un tipo haciendole señas al teléfono móvil; estaba teniendo una conversación por signos con otra persona a través del móvil. Me pareció sorprendente.
Seguro que si alguien hubiera propuesto a la industria de las telecom hace unos años remodelar las redes y fabricar nuevos terminales para que los sordomudos pudieran comunicarse via móvil, nadie hubiera movido un dedo.