Algo que me llamó bastante la atención cuando vine en Febrero, y aún compruebo con ilusión, es la cantidad de macs que se pueden encontrar por aquí.
No es tan extraño encontrar gente con iBooks o PowerBooks. Especialmente en la universidad, pero también en el metro y cafeterías. Mucha gente tiene pensado comprarse un mac próximamente, y algunos tienen un mac en casa. Un compañero de clase, de EE.UU., que trabajaba en Adobe, usa un Tablet PC como portátil pero tiene un iMac G5 en el cuarto; desgraciadamente para él, no tiene el último modelo que ha salido en Octubre, sino el anterior, que lo compró en Agosto. Otro compañero tiene un Mac mini.
Es agradable que la gente no ponga cara de haber visto a un marciano cada vez que saco el portátil de la mochila, o que en la sección de descargas del departamento mencionen los mac. Siempre hay a quién tengo que explicar que no, que no hago diseño gráfico, y aún así tengo un mac; pero menos comúnmente que en Espéin.
Lo que realmente triunfa es el iPod. Pero ésto es bastante conocido en “todas partes”, aunque en Espéin, cómo no, no ha pegado tan fuerte como el resto de Europa y EE.UU. Los primeros días me di cuenta de que casi nadie usaba otra cosa que no fuera un reproductor mp3 para escuchar música en el tren. Creo que hasta ahora sólo habré visto a unas 4 personas con un reproductor portátil de CDs; absolutamente ninguna vez a alguien con walkman de cassette; y un par de veces he visto a alquien con MiniDisc. Bastante común, aparte de los reproductores de mp3, son los teléfonos 3G. Aunque yo no acabo de verle la gracia a esos armatostes…